La comprensión de las cosas, la aprehensión de los conceptos, de las emociones, de lo que tienen de más puramente significativo, esencial, se asocia tradicionalmente a un proceso racional. En efecto, es nuestra razón quién parece darnos a entender, dejarnos abarcar la totalidad significativa de los hechos o conceptos lo que conlleva a suponer este acto mismo de comprensión, de aprehensión, como algo de naturaleza racional y de esta forma intangible en el sentido de inmaterial.
Más, tal razonamiento no coincide con mi propia experiencia de la comprensión de los conceptos. Quizás por eso a menudo permanezco en la superficie de las cosas.
Comprender es materializar. Las abstracciones deben tomar forma propia y provocar una reacción física, emerger dentro de mi carne creando una vibración, una imagen que puedo tocar. Cuando algo entiendo, algo se altera a nivel corporal. De esta forma, podemos imaginar una razón capaz de transformar los enigmas en materia sensible a través del proceso mismo de la comprensión, proceso que finalmente podemos asimilar a la empatía.
Mi aprehensión del mundo va a materializarse en este blog. Benvenuti.
Foto: Irma en Marrakech.
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